
Marzo
01
01
03
04
07
07
08
09
11
11
12
14
17
18
18
19
20
23
25
Anunciación de la Santísima Virgen
28
30
30
Aclaraciones * Mientras no se indique algo diferente, las narraciones de los Santos, han sido tomadas de la 4ta edición del "Año Cristiano" de Fray Justo Pérez de Urbel, publicada en 1951. (Ediciones FAX. Madrid, España) * Los santos canonizados en años posteriores, se tomarán de otras fuentes, y se irán añadiendo progresivamente al Santoral. Derechos Si alguien, reclamando los derechos legales de esta obra, o de las imágenes aquí utilizadas, desea que se suspenda su publicación, por favor diríjase a Correo HDV. |
Natividad de la Virgen. (Andrés López. 1780?)
NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
Fiesta
8 de septiembre
Nuestros ojos se alegran cuando en las cimas de los montes ven el oro de la luz primera, precursora de la claridad del sol. Así se alegra la Iglesia en este día de la Natividad de la Santísima Virgen. «Tu nacimiento, ¡oh Virgen gloriosa!, anuncia para el mundo entero la más pura de las alegrías.» Así canta la liturgia, invitándonos a participar en ese regocijo, a honrar esa luz naciente, a coronar esa cuna con los lirios y las rosas de los santos deseos y las alabanzas sinceras. Y añade, en un éxtasis de admiración ante la belleza de la criatura privilegiada que acaba de venir al mundo: « ¿Quién es ésta que avanza con la gracia de la aurora, hermosa como la luna, escogida como el sol, envuelta en los aromas de todas las virtudes? Bella imagen, que en esta hija de David tiene la más alta realidad, que nos sugiere el encanto de sus misteriosos destinos y nos resume la gloria de su formidable grandeza. Ella será sobre el horizonte del mundo como el alba del día de la verdad, como el despuntar de la luz de la fe; ella anuncia el sol de la gracia, preconiza la alegría de la salvación y asegura la realización de nuestras esperanzas. Su aparición es un gozoso despertar para el mundo entumecido. Huyen las sombras, se disipan los miedos, un dulce fulgor inunda todas las cosas; se entreabren las flores, ávidas de claridad, se llenan de esencias los campos y los aires de armonías; resucita la naturaleza, danzan las aguas, fulguran las hojas de los árboles, y agitado por un anhelo de vida universal, se prepara a recibir al astro del día. Esto es la aurora, esto es el nacimiento de María; es la alborada del Señor, Termina la noche de la incertidumbre, que hacía llorar a Jeremías; asoma el amanecer en que desciende el rocío del Cielo, y a la voz del vidente, que pregunta al centinela sobre los terrores nocturnos, contesta el grito alborozado: «Las sombras huyen, la estrella matutina fulgura en medio de la niebla, y una gran luz aparece para los que se sentaban en la oscuridad de la muerte.» Y el terrible Elías, el profeta del fuego, suaviza su semblante, y desde sus místicas almenas nos dice, dibujando una sonrisa entre sus barbas de nieve: «He aquí que veo una nubecilla, chiquita como la huella de un hombre, que sube desde la llanura del mar.»
Día vendrá en que el Salvador de los hombres, la Sabiduría del Padre, el iluminador de las almas, la alegría del género humano, tomará carne humana en el seno de esa niña que hoy viene al mundo. Ella recibirá el mensaje divino, verá al Mesías salir de sus entrañas purísimas, le mecerá entre sus brazos, le alimentará con la leche de sus castos pechos, y cuando Él empiece a hablar, la llamará Madre, se abrazará a su cuello, se dormirá en su recazo, y asido a su túnica aprenderá a dar sus primeros pasos sobre la tierra. La gloria, la grandeza, el fin, el destino de esta niña, es ser Madre de Dios. Para eso fue creada por el mismo Dios, que de ella quiso nacer. Es al mismo tiempo Hija de Dios y Madre de Dios. Tal vez por eso los Evangelios no nos hablan de sus antepasados. Su genealogía comienza por la divinidad y acaba por la humanidad de su Hijo. Todo en María dice relación a Jesús, de quien se dirá en Galilea: « ¿No es éste el Hijo de María? Y en relación a Jesús la predestinó Dios Padre desde toda eternidad, y la formó el Verbo Creador, a quien todo debe la existencia, y la enriqueció y hermoseó el Espíritu Santificador, que infunde los celestes dones en las almas santas. La Madre era como un primer esbozo del Hijo. En lo físico y en lo moral. Jesús debía recordar a María; debía ser, en cuanto a su humanidad, como un retrato de María. «Quiso—dice San Bernardo—nacer de una Virgen para no tener mancha alguna en su origen; quiso que ella fuese humilde para heredar su humildad y su mansedumbre.» Del mismo modo que el artista empieza bosquejando en pequeño la figura que se propone ejecutar en mayores proporciones, así Dios hace ya aparecer en la Natividad de María un comienzo, un esbozo de Jesús, un anuncio de sus infinitas perfecciones, una expresión viva y natural de su deslumbrante belleza. Cuando Yahvé formaba al primer hombre, al modelar el barro, sus manos debían temblar de amor, porque en aquel barro, dice Tertuliano, consideraba a Cristo, que debía hacerse hombre algún día. «Pues bien—observa Rossuet—, si al crear al primer padre de la humanidad pensaba Dios en el segundo Adán; si en consideración al Salvador Jesús, le formó con tan moroso y amoroso cuidado, porque de él había de nacer su Hijo después de una larga serie de siglos y generaciones, ¿no podemos concluir que al formar a María, a la Virgen que debía llevarle en sus entrañas, sólo pensaba en Jesús, y trabajaba para Jesús y anunciaba a Jesús?» Porque de todas las relaciones que la humanidad tiene con el Hijo de Dios, después de la unión hipostática, no hay ninguna más estrecha que esta unión de María; relación única, inefable, incomparable, por ser individual, exclusiva, inmediata, virginal, maternal, divina. En cierto modo, la maternidad de María es a la humanidad de Jesucristo lo que la humanidad es a la divinidad.
Todo esto es lo que representa el nombre dulce, amable y gracioso
de esta niña que hoy aparece en nuestra tierra, llenándola
de esperanza, inundándola de gozo, bañándola
de luz. «Y el nombre de la Virgen, María», dice
el texto sagrado; María estrella de la mar; María,
estrella del amanecer, aquella estrella de la cual se había
dicho en el Oriente: «Yo le veré, mas no ahora; yo
le miraré, mas no de cerca. Una estrella se levantará
de Jacob; un cetro se levantará de Israel; herirá
a los príncipes de Moab y reinará Sobre todos los
hijos de Set.» El cetro reina ya sobre la raza humana; y
el principio de su reinado fue la aparición de la Estrella
en los horizontes del mundo. Su luz sigue brillando dulce, clara
y benigna, para guiar a los extraviados hacia la casa paterna,
para alegrar el alma de los que lloran, para calentar los corazones
que tiritan entre los hielos del odio y de la indiferencia. «Oh,
vosotros—dice San Bernardo—, que flotáis sobre
la corriente de ese siglo, entre las tormentas y los vendavales,
tened los ojos fijos en la Estrella, si no queréis sumergiros
en las olas. Te sientes asaltado por el huracán de la tentación,
arrojado contra los escollos de las tribulaciones: mira a la Estrella,
invoca a María. Tiemblas agitado por el oleaje del orgullo,
de la ambición, de la envidia, de la concupiscencia: mira
a la Estrella, invoca a María. Te aterra el horror del juicio,
te turba la enormidad de tus crímenes, te sientes arrastrado
por el abismo de la tristeza y la desesperación: piensa
en María. En los peligros, en las angustias, en las vacilaciones,
piensa en María, invoca a María. Tenia siempre en
los labios, siempre en el corazón; y para obtener el apoyo
de su oración, no dejes de seguir el ejemplo de su vida.
El que la sigue, no yerra; el que la implora, no desespera; el
que en ella medita, camina seguro....» |
ASanta Adelaida de Italia (Dic) Adoración de los Santos Reyes (Ene) Santa Agape y Santa Quionia (Abr) San Agustín de Cantorbery (May) San Alejandro, el Carbonero (Ago) San Alfonso María de Ligorio (Ago) Santos Angeles custodios (Oct) San Aníbal María Di Francia (Jun) San Anselmo de Canterbury (Abr) San Antimo y compañeros mártires (Abr) San Antonio María Claret (Oct) Anunciación de la Santísima Virgen (Mar) Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (Sep) La Asunción de nuestra Señora (Ago) «»
()Este santoral se encuentra en construcción. Con el tiempo iremos añadiendo otras vidas de santos. Ayúdenos a mejorarlo. Si ud. encuentra algún error en los textos de este santoral, le agradecemos reportarlo enviando un Email a Correo HDV. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||